{"id":67,"date":"2026-06-18T10:19:18","date_gmt":"2026-06-18T08:19:18","guid":{"rendered":"https:\/\/psychiatryfoundation.com\/es\/2026\/06\/18\/el-trastorno-por-deficit-de-atencion-afecta-a-casi-47-millones-de-ninos-en-el-mundo\/"},"modified":"2026-06-18T10:22:29","modified_gmt":"2026-06-18T08:22:29","slug":"el-trastorno-por-deficit-de-atencion-afecta-a-casi-47-millones-de-ninos-en-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/psychiatryfoundation.com\/es\/2026\/06\/18\/el-trastorno-por-deficit-de-atencion-afecta-a-casi-47-millones-de-ninos-en-el-mundo\/","title":{"rendered":"El trastorno por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n afecta a casi 47 millones de ni\u00f1os en el mundo"},"content":{"rendered":"<h1>El trastorno por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n afecta a casi 47 millones de ni\u00f1os en el mundo<\/h1>\n<p>El trastorno por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n afecta a casi 47 millones de ni\u00f1os en el mundo. En 2021, casi 47 millones de ni\u00f1os y j\u00f3venes menores de 20 a\u00f1os viv\u00edan con un trastorno por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n, con o sin hiperactividad, en el mundo. Este trastorno, caracterizado por dificultades persistentes para concentrarse, impulsividad o inquietud excesiva, representa un importante desaf\u00edo de salud p\u00fablica. Las cifras revelan una prevalencia mundial del 1,78 %, lo que significa que aproximadamente uno de cada 56 ni\u00f1os est\u00e1 afectado.<\/p>\n<p>Australia se destaca como el pa\u00eds donde este trastorno es m\u00e1s frecuente, con una tasa del 5,62 %, seguido de cerca por otras regiones como Australasia. En cambio, ciertas zonas de \u00c1frica o Asia presentan tasas mucho m\u00e1s bajas, a menudo debido a un acceso limitado al diagn\u00f3stico y a la atenci\u00f3n especializada. Las diferencias observadas entre pa\u00edses se explican en parte por criterios culturales variados en la percepci\u00f3n de los s\u00edntomas. En las sociedades donde las expectativas hacia los ni\u00f1os son m\u00e1s estrictas, los comportamientos asociados a este trastorno se identifican m\u00e1s f\u00e1cilmente como problem\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os est\u00e1n mucho m\u00e1s afectados que las ni\u00f1as, con una prevalencia del 2,52 % frente al 0,99 %. Esta disparidad se explica, entre otras cosas, por el hecho de que los ni\u00f1os suelen manifestar s\u00edntomas m\u00e1s visibles, como la hiperactividad, que llaman m\u00e1s la atenci\u00f3n de los padres y los profesores. En las ni\u00f1as, los signos pasan m\u00e1s desapercibidos, ya que tienden a interiorizar m\u00e1s sus dificultades, como el so\u00f1ar despiertas o los problemas de organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El n\u00famero total de casos ha aumentado casi un 10 % desde 1990, pero este incremento se debe principalmente al crecimiento demogr\u00e1fico mundial. En realidad, las tasas de prevalencia e incidencia han disminuido ligeramente, un 6 % y un 5,8 % respectivamente. Esto sugiere que la proporci\u00f3n de ni\u00f1os afectados se mantiene estable, e incluso disminuye ligeramente, a pesar de una mejor detecci\u00f3n en algunos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Este trastorno tambi\u00e9n tiene un impacto significativo en la calidad de vida. En 2021, fue responsable de la p\u00e9rdida de casi 575.000 a\u00f1os de vida saludable en j\u00f3venes menores de 20 a\u00f1os. Esta cifra incluye los a\u00f1os vividos con limitaciones funcionales, pero no las muertes prematuras, ya que el trastorno no est\u00e1 directamente relacionado con un aumento de la mortalidad. Sin embargo, estudios recientes muestran que las personas afectadas tienen un mayor riesgo de accidentes o suicidios, lo que podr\u00eda significar que la carga real est\u00e1 subestimada.<\/p>\n<p>Los s\u00edntomas suelen aparecer entre los 3 y los 12 a\u00f1os, con un pico de diagn\u00f3stico entre los 5 y los 9 a\u00f1os. El impacto es mayor entre los 10 y los 14 a\u00f1os, per\u00edodo en el que las exigencias escolares y sociales se vuelven m\u00e1s urgentes. Con la edad, algunos ni\u00f1os ven c\u00f3mo sus s\u00edntomas se reducen, pero muchos siguen enfrentando dificultades en la adolescencia, especialmente debido a problemas de autoestima o relaciones sociales.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados registran tasas de prevalencia m\u00e1s altas. Esto no significa que el trastorno sea m\u00e1s frecuente all\u00ed, sino que los sistemas de salud est\u00e1n mejor equipados para detectarlo. En regiones donde faltan recursos, como en el \u00c1frica subsahariana o en ciertas partes de Asia, muchos casos pasan desapercibidos. Las familias a menudo deben recorrer largas distancias para acceder a un especialista, y las listas de espera pueden extenderse durante varios meses, retrasando as\u00ed el tratamiento.<\/p>\n<p>Las causas de este trastorno son m\u00faltiples e implican una combinaci\u00f3n de factores gen\u00e9ticos y ambientales. Sin embargo, no hay pruebas s\u00f3lidas de que existan diferencias biol\u00f3gicas importantes entre las poblaciones. Las variaciones observadas se explican m\u00e1s por diferencias en la forma en que se perciben e interpretan los s\u00edntomas. Por ejemplo, en culturas donde la inquietud es menos tolerada, los ni\u00f1os tienen m\u00e1s probabilidades de ser derivados a un diagn\u00f3stico.<\/p>\n<p>Finalmente, aunque las cifras actuales ofrecen una visi\u00f3n global, podr\u00edan subestimar la realidad. Los m\u00e9todos utilizados para estimar la prevalencia se basan en parte en extrapolaciones, especialmente en pa\u00edses donde faltan datos. Adem\u00e1s, la carga asociada a este trastorno no tiene en cuenta problemas relacionados, como la ansiedad, la depresi\u00f3n o los trastornos de conducta, que a menudo agravan la situaci\u00f3n de los ni\u00f1os afectados.<\/p>\n<p>El trastorno por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n afecta a casi 47 millones de ni\u00f1os en el mundo. En 2021, casi 47 millones de ni\u00f1os y j\u00f3venes menores de 20 a\u00f1os viv\u00edan con un trastorno por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n, con o sin hiperactividad, en el mundo. Este trastorno, caracterizado por dificultades persistentes para concentrarse, impulsividad o inquietud excesiva, representa un importante desaf\u00edo de salud p\u00fablica. Las cifras revelan una prevalencia mundial del 1,78 %, lo que significa que aproximadamente uno de cada 56 ni\u00f1os est\u00e1 afectado.<\/p>\n<p>Australia se destaca como el pa\u00eds donde este trastorno es m\u00e1s frecuente, con una tasa del 5,62 %, seguido de cerca por otras regiones como Australasia. En cambio, ciertas zonas de \u00c1frica o Asia presentan tasas mucho m\u00e1s bajas, a menudo debido a un acceso limitado al diagn\u00f3stico y a la atenci\u00f3n especializada. Las diferencias observadas entre pa\u00edses se explican en parte por criterios culturales variados en la percepci\u00f3n de los s\u00edntomas. En las sociedades donde las expectativas hacia los ni\u00f1os son m\u00e1s estrictas, los comportamientos asociados a este trastorno se identifican m\u00e1s f\u00e1cilmente como problem\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os est\u00e1n mucho m\u00e1s afectados que las ni\u00f1as, con una prevalencia del 2,52 % frente al 0,99 %. Esta disparidad se explica, entre otras cosas, por el hecho de que los ni\u00f1os suelen manifestar s\u00edntomas m\u00e1s visibles, como la hiperactividad, que llaman m\u00e1s la atenci\u00f3n de los padres y los profesores. En las ni\u00f1as, los signos pasan m\u00e1s desapercibidos, ya que tienden a interiorizar m\u00e1s sus dificultades, como el so\u00f1ar despiertas o los problemas de organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El n\u00famero total de casos ha aumentado casi un 10 % desde 1990, pero este incremento se debe principalmente al crecimiento demogr\u00e1fico mundial. En realidad, las tasas de prevalencia e incidencia han disminuido ligeramente, un 6 % y un 5,8 % respectivamente. Esto sugiere que la proporci\u00f3n de ni\u00f1os afectados se mantiene estable, e incluso disminuye ligeramente, a pesar de una mejor detecci\u00f3n en algunos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Este trastorno tambi\u00e9n tiene un impacto significativo en la calidad de vida. En 2021, fue responsable de la p\u00e9rdida de casi 575.000 a\u00f1os de vida saludable en j\u00f3venes menores de 20 a\u00f1os. Esta cifra incluye los a\u00f1os vividos con limitaciones funcionales, pero no las muertes prematuras, ya que el trastorno no est\u00e1 directamente relacionado con un aumento de la mortalidad. Sin embargo, estudios recientes muestran que las personas afectadas tienen un mayor riesgo de accidentes o suicidios, lo que podr\u00eda significar que la carga real est\u00e1 subestimada.<\/p>\n<p>Los s\u00edntomas suelen aparecer entre los 3 y los 12 a\u00f1os, con un pico de diagn\u00f3stico entre los 5 y los 9 a\u00f1os. El impacto es mayor entre los 10 y los 14 a\u00f1os, per\u00edodo en el que las exigencias escolares y sociales se vuelven m\u00e1s urgentes. Con la edad, algunos ni\u00f1os ven c\u00f3mo sus s\u00edntomas se reducen, pero muchos siguen enfrentando dificultades en la adolescencia, especialmente debido a problemas de autoestima o relaciones sociales.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados registran tasas de prevalencia m\u00e1s altas. Esto no significa que el trastorno sea m\u00e1s frecuente all\u00ed, sino que los sistemas de salud est\u00e1n mejor equipados para detectarlo. En regiones donde faltan recursos, como en el \u00c1frica subsahariana o en ciertas partes de Asia, muchos casos pasan desapercibidos. Las familias a menudo deben recorrer largas distancias para acceder a un especialista, y las listas de espera pueden extenderse durante varios meses, retrasando as\u00ed el tratamiento.<\/p>\n<p>Las causas de este trastorno son m\u00faltiples e implican una combinaci\u00f3n de factores gen\u00e9ticos y ambientales. Sin embargo, no hay pruebas s\u00f3lidas de que existan diferencias biol\u00f3gicas importantes entre las poblaciones. Las variaciones observadas se explican m\u00e1s por diferencias en la forma en que se perciben e interpretan los s\u00edntomas. Por ejemplo, en culturas donde la inquietud es menos tolerada, los ni\u00f1os tienen m\u00e1s probabilidades de ser derivados a un diagn\u00f3stico.<\/p>\n<p>Finalmente, aunque las cifras actuales ofrecen una visi\u00f3n global, podr\u00edan subestimar la realidad. Los m\u00e9todos utilizados para estimar la prevalencia se basan en parte en extrapolaciones, especialmente en pa\u00edses donde faltan datos. Adem\u00e1s, la carga asociada a este trastorno no tiene en cuenta problemas relacionados, como la ansiedad, la depresi\u00f3n o los trastornos de conducta, que a menudo agravan la situaci\u00f3n de los ni\u00f1os afectados.<\/p>\n<hr>\n<h2>Sources du m\u00e9dia<\/h2>\n<h3>Document de r\u00e9f\u00e9rence<\/h3>\n<p><strong>DOI\u00a0:<\/strong> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/s41380-026-03683-4\" target=\"_blank\">https:\/\/doi.org\/10.1038\/s41380-026-03683-4<\/a><\/p>\n<p><strong>Titre\u00a0:<\/strong> Incidence, prevalence, and global burden of attention-deficit\/hyperactivity disorder from 1990 to 2021 across 204 countries in individuals under age 20: data, with critical appraisal, from the 2021 Global Burden of Disease study<\/p>\n<p><strong>Revue : <\/strong> Molecular Psychiatry<\/p>\n<p><strong>\u00c9diteur : <\/strong> Springer Science and Business Media LLC<\/p>\n<p><strong>Auteurs : <\/strong> Samuele Cortese; Min Seo Kim; Jong Hoon Han; Sarah Soyeon Oh; Dong Keon Yon; Jae II Shin; Marco Solmi<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El trastorno por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n afecta a casi 47 millones de ni\u00f1os en el mundo El trastorno por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n afecta a casi 47 millones de ni\u00f1os en el mundo. 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