¿Influye la forma física en el cerebro y las capacidades cognitivas de las personas con enfermedad de Parkinson?
Una mejor condición física podría desempeñar un papel protector para el cerebro de las personas que viven con la enfermedad de Parkinson. Esta enfermedad neurodegenerativa se caracteriza por la pérdida progresiva de neuronas productoras de dopamina, lo que provoca trastornos motores y cognitivos. Aunque aún no existe un tratamiento curativo, enfoques no farmacológicos como el ejercicio físico despiertan un interés creciente.
Una investigación reciente examinó los vínculos entre la condición física, medida por el consumo máximo de oxígeno y la potencia muscular de las piernas, y la estructura cerebral, así como las funciones cognitivas. Los resultados muestran que las personas en mejor forma física presentan un volumen cerebral global más importante, especialmente en la materia blanca y en ciertas zonas profundas como el putamen y el pálido. Además, obtienen mejores puntuaciones en las pruebas que evalúan la memoria, la atención y la rapidez de procesamiento de la información.
El consumo máximo de oxígeno, indicador de la capacidad cardiorrespiratoria, está particularmente asociado a un mejor rendimiento cognitivo. La potencia muscular, por su parte, parece estar relacionada con un mayor volumen de materia blanca y del pálido, así como con una mejor función cognitiva. Estas observaciones sugieren que el ejercicio, ya sea de resistencia o de fortalecimiento muscular, podría ayudar a preservar la salud del cerebro y a ralentizar el declive cognitivo en estos pacientes.
El ejercicio físico probablemente actúa reduciendo el estrés oxidativo y la inflamación, dos mecanismos implicados en la degradación de las neuronas. También estimula la producción de moléculas beneficiosas para el cerebro, como el factor neurotrófico derivado del cerebro, que favorece la supervivencia y el crecimiento de las neuronas. Estos efectos podrían explicar por qué la actividad física regular está asociada a un menor riesgo de declive cognitivo y a una mejor calidad de vida.
Estos hallazgos refuerzan la idea de que el ejercicio podría ser una estrategia sencilla y accesible para proteger el cerebro de las personas con enfermedad de Parkinson. Además, abren el camino a estudios más profundos para determinar los tipos de ejercicio más eficaces y los mecanismos precisos a través de los cuales actúan.
Sources du média
Document de référence
DOI : https://doi.org/10.1007/s11682-026-01098-x
Titre : Is physical fitness associated with brain structure and function in Parkinson’s disease?
Revue : Brain Imaging and Behavior
Éditeur : Springer Science and Business Media LLC
Auteurs : Adrian R. Corfitsen; Mikkel K. E. Nygaard; Simon F. Eskildsen; Ulrik Dalgas; Martin Langeskov-Christensen